El uso de la electricidad para obtener calor supone un despilfarro de hasta un 70% respecto a los combustibles convencionales (gas, carbón, petróleo, biomasa).
Un aislamiento adecuado de las paredes, techos y cristaleras del hogar puede suponer un ahorro en calefacción de hasta el 25% del total de energía consumida.
En los países desarrollados, los vehículos privados son los causantes de casi el 100% de las emisiones de CO, de buena parte de las emisiones de plomo, de la mitad de las partículas sólidas en suspensión y de más de la mitad de las emisiones de CO2.
El transporte público en autocar precisa (por cada viajero transportado) 50 veces menos espacio libre en la ciudad y consume 15 veces menos energía que el coche particular.
El transporte público por autobús emite a la atmósfera, por cada viajero transportado, respecto al coche particular, un 20% menos de óxidos de nitrógeno un 40% menos de hidrocarburos sin quemar, un 55% menos de CO y un 50% menos de CO2.